LA VENGANZA DE LA MANZANA ...
La querida y siempre presente, a pesar de la lejanía entre países de residencia, Alicia Partnoy, ex detenida desaparecida, escribió con este título el siguiente texto. Su contenido y contundencia hace que necesariamente sea el título de este blog.
"Me arrojaron como piedra, yuyo, yerba mala; separada, la manzana podrida, subversiva.
Pero ahora fermentan las manzanas restantes, es decir, vienen fermentando desde antes de que a mi me sacaran del cajon.
Pero ahora, caterva de milicos y oligarcas, preparense para morir borrachos, empachados, incurablemente intoxicados, sumergidos hasta las orejas en el dulce jugo de la Gran Sidra Nacional"
"Me arrojaron como piedra, yuyo, yerba mala; separada, la manzana podrida, subversiva.
Pero ahora fermentan las manzanas restantes, es decir, vienen fermentando desde antes de que a mi me sacaran del cajon.
Pero ahora, caterva de milicos y oligarcas, preparense para morir borrachos, empachados, incurablemente intoxicados, sumergidos hasta las orejas en el dulce jugo de la Gran Sidra Nacional"
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Datos personales

- Chiquito
- Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina
- Ex Detenido Desaparecido - Familiar de Asesinados por la Dictadura - Militante de DDHH - Secretario General Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Bahía Blanca - Programa Fortalecimiento Institucional 2009/2011- Responsable del Centro de Referencia de Bahía Blanca de la Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas Desaparecidas
domingo, 3 de enero de 2010
IDENTIDAD
Identidad
Esto dijo el armadillo
escuchando a Benedicto
la Identidad la construimos
en medio del conflicto.
El Diccionario Filosófico Latinoamericano define la identidad como la búsqueda y expresión de lo propio.
Hoy como hace 200 años, cuando la crisis estructural afecta al centro del imperio, los pueblos que de él dependemos, estamos obligados a crear una alternativa, que reemplace el orden dominante en agonía.
Como lo enseñó Gramsci, éste es un momento cuando lo viejo no termina de morir, mientras lo nuevo no acaba de nacer; en el que surgen problemas por fuera de lo común.
Lo nuevo, lo propio, se crea en un proceso abierto, en constante cambio, que sintetiza la diversidad cultural y regional. La identidad incluye la diversidad, no la excluye.
Para el caso de la identidad nacional, hoy es indispensable construirla dentro de la unidad continental, que representa la cultura latinoamericana.
En términos de construcción nacional y de unificar la patria, la identidad se desarrolla a partir de dotar de sentido al ciudadano.
Procesar la identidad, pasa por construir consensos.
La recomposición de lo viejo, surgiría de un nuevo consenso oligárquico y el parto de lo nuevo, debe nacer de un nuevo consenso nacional. Ambos procesos, probables por igual, serán una ruptura histórica.
La identidad y la controversia siempre irán de la mano. Estanislao Zuleta (*), el destacado pensador colombiano, así lo analiza.
“Es necesario comenzar por reconocer que el conflicto y la hostilidad, son fenómenos tan constitutivos del vínculo social, como la interdependencia misma, y que la noción de una sociedad armónica es una contradicción en los términos. La erradicación de los conflictos y su disolución en una cálida convivencia no es una meta alcanzable, ni deseable; ni en la vida personal –en el amor y la amistad- ni en la vida colectiva.
Es preciso, por el contrario, construir un espacio social y legal en el cual los conflictos puedan manifestarse y desarrollarse, sin que la oposición al otro conduzca a la supresión del otro, matándolo, reduciéndolo a la impotencia o silenciándolo. Es verdad que para ello, la superación de ‘las contradicciones antinómicas’ entre las clases y de las relaciones de dominación entre las naciones es un paso muy importante. Pero no es suficiente y es muy peligroso creer que es suficiente.
Porque entonces se tratará inevitablemente de reducir todas las diferencias, las oposiciones y las confrontaciones a una sola diferencia, una sola oposición y una sola confrontación; es tratar de negar los conflictos internos y reducirlos a un conflicto externo; con el enemigo, con el otro absoluto: la otra clase, la otra religión, la otra nación”.
(*)Estanislao Zuleta, Ensayos sobre la idealización de la vida personal y colectiva. Ediciones Procultura. Bogotá, 1985.
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